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8097026471
mayo 22, 2018
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EDITORIAL
La República Dominicana es libre e independiente. Con luchas contra los grandes imperios, hemos mantenido nuestra soberanía.
Nunca los dominicanos han tomado participación en los temas internos de los Estados Unidos. Las botas del Tío Sam siempre han querido tener nuestro pescuezo sobre el pavimento. Nos hemos ganado a fuerza de pulso el derecho de ser libres, de tener independencia de criterios y sobre todo, establecer relaciones con quien nos venga en gana.
Los norteamericanos parece que se dejan seducir por volver a la etapa del Gran Garrote, a Dios rogando y con el mazo dando.
Una de las medidas más progresistas del Presidente Danilo Medina, a futuro, fue la de establecer relaciones diplomáticas con China Continental.
Pero los chinos tienen todo el derecho del mundo a buscar soluciones internas a sus problemas de nacionalidades. Lo que sí es competencia de los dominicanos es el derecho de establecer relaciones diplomáticas con quien nos venga en gana, sin tener que ir a pedir permiso a nadie.
Tenemos que ser justos. El gobierno estableció relaciones diplomáticas con China continental, y ahora debe tratar de llegar a acuerdos comerciales y de buen entendimiento con Taiwán.
El desarrollo agropecuario en gran parte de la República Dominicana, sobre todo con el arroz, y otros granos, se debe a los expertos de Taiwán que vinieron a trabajar y convivir con los dominicanos.
Pero es intolerable, y debe ser rechazado, que el agregado comercial de la embajada de los Estados Unidos, que es el Encargado de Negocios y Embajador ad- Ínterin, se quite la correa y quiera dar una pela a los dominicanos por el establecimiento de relaciones diplomáticas con la China roja, como si esta acción no fuera un derecho que le confiere al pueblo dominicano.


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