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octubre 03, 2018
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SANTO DOMINGO.- El doctor Roberto Fernández-De Castro Tezano, criticó la falta de entusiasmo y la indisciplina que aqueja la enseñanza en sus varias etapas.
Fernández-De Castro Tezano, abogó por que se trabaje más para fortalecer la familia y detener el deterioro, la crisis social, la desintegración que envuelve el entorno familiar.
Sostuvo que impartir valores educativos en el hogar es una tarea diferente al papel de algunos padres de sólo procurar proveer cosas materiales.
“Educar un hijo es también dar buenos ejemplos de padres a hijos, para que los hijos tengan métodos de a quién seguir, a quien emular, a quién tener como referente”, comentó.
Tenemos que reflexionar y lograr que los padres entiendan de alguna manera que hay que pasar más tiempo con los hijos, no solo los niños, con los adolescentes, hay que dedicar más tiempo a ellos.
Pero si sustituimos al padre o a la madre por la televisión, por los vídeos juegos, los teléfonos celulares estamos fritos, porque esos instrumentos no son educadores, dijo.
El médico cardiólogo nativo de la capital hizo una añoranza de las implicaciones educativas, la vida en la niñez de décadas atrás en la ciudad de Santo Domingo, de la confianza, buena vecindad y la observación de los valores aprendidos en el hogar que caracterizaba a la mayoría de las familias y hogares.
Recordó que en su niñez y pre-adolescencia existía respeto a los mayores y existían códigos diferentes de educación familiar y los colegios y escuelas públicas, se impartían materias alternativas como carpintería, ebanistería, repujado de pieles, electricidad, música y muchas otras disciplinas que mantenían ocupados a los niños y jóvenes.
Asimismo lamentó que la vida sana, en confianza, el ambiente de recreo, juegos tradicionales, han desaparecido de la vida capitalina.
La educación infantil era promovida, impulsada desde los hogares, los niños iban con una silla de guano a las escuelas “particulares” a recibir el pan de la educación.
Dijo que en cada cuadra, había alguien que alfabetizaba o un profesor, y la educación estaba accesible.
Fernández-De Castro Tezano fue entrevistado por Onorio Montás en su programa “Dejando Huellas” que se transmite de lunes a viernes de 4 a 6 de la tarde por Radio Popular y una cadena de emisoras, donde resaltó la educación en moral y cívica, que fue ineludible en el marco de la preparación estudiantil, matices que han desaparecido hoy en día.
Los niños ya alfabetizados podrían entrar a escuelas y colegios a continuar. Era un tipo de educación donde existió la dedicación, el interés y la disciplina, dijo.
Se promovía en las escuelas la higiene personal, cuidado en el vestir, el comportamiento social y se les daba a los estudiantes un desayuno escolar para ayudarlos en la nutrición, no para liberar a los padres de su responsabilidad, que es lo que está sucediendo ahora.
Recordó que los niños iban a sus escuelas sin temores porque no había la delincuencia de ahora en las calles ni en los centros escolares. Había inspectores escolares que multaban a los padres si encontraban un niño deambulando en horas de docencia.
La salud era verificada entre los niños que estaban en edad escolar antes de ingresar a la escuela para evitar propagar el contagio de alguna enfermedad.
Hay mucha delincuencia hoy porque muchos muchachos no han tenido oportunidad de ser debidamente orientados porque los padres, al tener que trabajar, no pueden estar en casa dando la educación inicial a sus hijos como ocurría anterior.
Por otro lado muchos hogares divididos, destruidos, son fuente del crecimiento de la delincuencia, consideró.
En el tiempo de nuestras generaciones, nuestros padres eran cómplices de sus hijos en su educación, en su formación, transmisión de valores positivos, nos estimulaban a ser niños exploradores, deportistas, observar buen comportamiento social, resaltó.


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