Titulares

martes, 15 de febrero de 2022

Roberto Fulcar, un hombre digno y con simientes difíciles de demoler.

 


Por: Efraín Arias Valdez.

“Ladran, Sancho, señal que cabalgamos' 

La oxitocina, se dispara en gentes resentidas que no soportan haber sido desplazadas del poder bajo las orientaciones de un maestro de origen campesino. Ese malestar llega al máximo de su potencial cuando se dan cuenta que este humilde educador es en la actualidad,  el exitoso Ministro de Educación.

Sí; la oxitocina, que si bien es llamada la hormona del amor, es la “culpable” de desatar envidia por alguien y; a la vez sentir satisfacción por el mal ajeno que es lo que podría explicar la malsana persecución de gente resentida en contra del Ministro de Educación.

Nos dice el doctor Feldmann que la naturaleza ha dotado al ser humano de órganos sanos; sin defectos, a pesar de lo cual no siempre saben usarlos correctamente. El defecto reside por lo tanto, no en el instrumento, sino en su usuario, el ser humano, el ego humano que utiliza y dirige el instrumento. 

Nadie puede dar lo que no lleva en sí mismo. Toda actividad humana es autoexpresión. El hombre estúpido vive siempre en la inconsciencia de su propia estupidez, la cual es esencialmente miedo. Ese miedo se refleja en tratar de hacer daño en contra de la trayectoria y la honra del doctor Roberto Fulcar, una persona correcta y decente.

El éxito del Ministro lleva a algunos majaderos, a ser falaces y se  encubren detrás de su fachada de buena disposición para solucionar la deuda social acumulada por el Estado a través de los años, por el incumplimiento de “programas fallidos e inequidades generadas y/o permitidas por el Estado que no pudieron ser debidamente gestionadas a pesar del escenario de bonanza por el que atravesó el país”.

Los falaces, entre otras mentiras utilizaron la figura del nepotismo para denunciar que el ministro, a través de compras y contrataciones del desayuno escolar, tiene un  trato preferencial a favor de familiares o amigos, a los que se otorgan canonjías, por el solo hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos, sin importarle a sus promotores que con esta campaña sucia estaban atentando contra uno de los programas más hermosos del Estado dominicano, porque está destinado a reducir la deuda social acumulada en beneficio de los niños más pobres del país, al contribuir con su alimentación y al reducir los niveles de desnutrición en la población infantil.

Pero esto no les importaba, porque para ellos estos niños no tienen ninguna importancia y sólo les importan si pueden usarlos como pretexto para hacerle daño a Roberto, desacreditándolo.

Pero como reza el refrán, ni el cojo ni el mentiroso llegan lejos.

Esta falacia se diluyó por sí misma dejando de paso retratados de cuerpo entero a sus autores, que sustentaron el supuesto  nepotismo sobre la base de que una persona a quien le habían asignado raciones alimenticias del desayuno escolar, lo había logrado por los vínculos familiares que maliciosamente le atribuían con el Ministro, a quien le atribuyeron la responsabilidad por esa postura reñida con la ética.

Esto se le desinfló cuando el beneficiario de las raciones alimenticias compareció ante diversos medios para establecer que había participado en un concurso público y ganado de manera transparente las asignaciones del desayuno y que de manera personal no conocía al Ministro de Educación, más que por los medios ya que éste es una persona pública y que no tiene vínculos consanguíneos ni trato personal porque no lo conoce, emplazando a todo el que pudiere demostrar lo contrario, para que lo hiciera; sin que hasta este momento ninguna persona lo haya desmentido y estoy seguro que si pudieren hacerlo con base ya lo hubieren desnudado sin tapujos.

El odio de esos necios y su deseo de hacer mal no encuentra límites. En esos menesteres son felices con causar daño sin medir las consecuencias.

Viven al acecho y por eso a raíz de un encuentro del Presidente de la República y el Ministro de Educación con directivos de una institución que se dedica al rescate de animales en condiciones de vulnerabilidad, estos les presentaron a sus invitados el resultado de su altruismo con el rescate de tres perritas que una vez redimidas del abandono; evocando el martirologio de las heroínas de Salcedo la institución las nombró con sus respectivos nombres.

Esta ocasión, aunque el motivo fuere baladí y pueril no podían desaprovecharlo y lo aprovecharon con toda la mala leche, porque entendieron que con ello dañarían a Roberto Fulcar, en su crédito público y bien ganada fama.

Aunque esta embestida igualmente se desinfló cuando los directivos de la organización Rescate S.O.S., responsables del acto declararon a todos los medios que el Ministro de Educación no tenía nada que ver con el nombramiento de estos animalitos; asumiendo la exclusiva responsabilidad de los nombres que habían generado la crítica de aquellos cuya falta de bondad les ha cegado para ver el trabajo generoso y altruista que se realiza en esa institución, a lo que yo agrego que eso tampoco les importa.

Lo continuo, sistemático, metódico y enfocado de estas campañas  pone de manifiesto que a Roberto Fulcar, no sólo no le perdonan haber contribuido a establecer la decencia en la conducción del país dirigiendo una campaña política exitosa que ha generado importantes cambios y beneficios al país, sino el hecho de no encontrarle ninguna pifia o falta imputable en el manejo del presupuesto de Educación, porque ven como un mal ejemplo que una persona venida del campo como él, teniendo como divisa únicamente su seriedad personal, su espíritu de superación y su práctica social, tenga una trascendencia sin mácula que lo diferencie y distinga, a sabiendas de que si logran pillarle alguna falta, entonces podrán decir de manera victoriosa y con razón, que todos los políticos son iguales y eso no es verdad.

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